¿Novia de blanco?

¿Novia de blanco?

Seguro que te habrás planteado alguna vez si realmente hay una regla a la hora de elegir vestido.

La mayoría te dirá que el blanco o el crudo, son los tonos que hay que escoger para ser una novia espectacular. Aunque hoy en día y en mi opinión, no siempre hay que caer en esos cánones de imagen.

Sin embargo hay una historia que envuelve el color blanco en el vestido de la novia que poco se cuenta y que va más allá de la liturgia cristiana.

La historia de la reina Victoria de Inglaterra:
Se cuenta que por allá finales del siglo XVIII, las bodas en la realeza occidental eran en rojo, ya que el blanco simbolizaba el luto.
Pues la Reina Victoria, cambió los esquemas de todas las cortes europeas, al elegir el blanco en sus nupcias.
Además de romper las reglas del protocolo de indumentaria, ella también rompería las reglas ya por su matrimonio, que fue por amor. En aquella época, la norma era casarse por intereses o por poderes, y ella se casó enamorada de su primo Albert de Sax-Cobug.

Volviendo al vestido, hubo más que la elección del blanco por vanidad. Fue para dar trabajo a todos aquellos artesanos que obraban en talleres de costura y que se veían
amenazados por cierre debido a la revolución industrial.

La reina les encargó hacer un vestido blanco con encaje de Honiton (una variedad inglesa muy delicada, con muchas flores) que tardaría en confeccionarse 8 meses. Fue el vestido más comentado del momento entre otras cosas porque lo acompañó de un tocado de flores naranjas que pasó poco desapercibido y que a pesar de las críticas, sería copiado por numerosas cortes de toda Europa.
La elección del blanco tan atrevida y vanguardista en una mujer tan observada y criticada como lo sería por la aristocracia en aquel momento, se popularizaría en todas las bodas de occidente. Era difícil blanquear los tejidos además de costoso para muchas familias, así que el blanco o marfil, era deseado por la mayoría de novias de distintos estatus sociales y exclusivo para las clases altas.
Hoy en día y después de tres siglos, seguimos viendo el vestido blanco como la opción tradicional, y aunque ahora ya sabemos un poco más sobre su origen, hay algo que está claro.

Ser transgresora en TU día marcará la diferencia, como lo hizo la reina Victoria de Inglaterra en 1860.

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